Exposición actual

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Pepe Espaliú. Opus nigrum

 

Obscurum per obscurius, ignotum per ignotius”. Marguerite Yourcenar, Opus nigrum.

“negro iluminado porque la oscuridad me ve”. Pepe Espaliú.

Si Frantz Fanon se preguntó por qué los negros antillanos trataban de superar su condición de oprimidos asumiendo el lenguaje y el bagaje cultural de los franceses, una actitud que exploraba en el libro Pieles negras, máscaras blancas, la exposición que ahora presentamos se interroga por qué Pepe Espaliú hizo el recorrido inverso; es decir, por qué cubrió su piel blanca con máscaras negras.

Lo primero que ha de aclararse a este respecto es que la negritud como categoría cultural que engloba las problemáticas de ciertas comunidades racializadas no interesó tanto a Espaliú como “lo negro”, metafórica expresión de lo amenazador, lo oprimido o lo proscrito. Así lo formuló Fanon: “En el inconsciente colectivo del homo occidentalis, el negro o, si se prefiere, el color negro, simboliza el mal, el pecado, la miseria, la muerte, la guerra, la hambruna. Todos los pájaros de presa son negros”.

En su condición de homosexual y enfermo de Sida, Espaliú supo desde muy pronto que ingresaría en el batallón de los proscritos, y que por tanto la oscuridad se cernía sobre él: “El sida es ese pozo por donde hoy escalo ladrillo a ladrillo, tiznando mi cuerpo al tocar sus negras paredes, ahogándome en su aire denso y húmedo”. Pero, anticipando la lógica queer, ese túnel de exclusión no sólo tiznaba y laceraba su cuerpo, sino que también le impulsaba en su esfuerzo por emerger como sujeto político. “Y, sin embargo, -prosigue Espaliú- es este sórdido túnel el que de forma súbita y violenta me ha hecho volver a la superficie” (Retrato del artista desahuciado, 1992). 

Lo negro representa una negación excluyente. Es el color del miedo al otro. No se manifiesta en abstracto. Muy al contrario, es una fobia encarnada. De nuevo, Fanon nos guía: “Al negro se le ataca en su corporeidad. Se le lincha en tanto personalidad concreta. Es peligroso en tanto ser actual”. Y más adelante, sentencia: “Tener fobia al negro es tener miedo a lo biológico”. También esta argumentación resuena con fuerza en la obra última de un Espaliú que hizo del cuerpo enfermo y del contagio su campo de batalla.

Pepe Espaliú quedó fascinado por las máscaras africanas del British Museum en 1988. Son quizá la máxima expresión de esta áspera convivencia con lo diferente en la que se desenvolvía su vida y su obra. Sin duda, le interesa la escultura africana, pero lo más cautivador que encontraba en ella no eran sus cualidades intrínsecas, sino el silencio que la acompañaba. Sometida al rigor colonialista del museo, encerrada y tumbada en una vitrina, la máscara se hace aún más hueca e insondable para el observador occidental. Por más que esta artificiosa, quizá torpe, manera de exponerla sea un desactualizado intento de aplacar esa oquedad, ese silencio excluyente se amplifica más y más.

En este sentido, Espaliú podría hacer suya la afirmación de Marguerite Duras: “un libro abierto también es la noche”. Son los silencios, y las estrategias de exclusión de donde provienen, aquello que anima una obra poética y pulsional cuyo propósito final no es colmatar ese vacío, tampoco iluminar la oscuridad, sino habitarlo sabiendo que es ese el lugar privilegiado desde donde reconectar y devenir otro. 

Pepe Espaliú. Opus nigrum

Del 30 de octubre de 2021 al 24 de abril de 2022

Horario: martes a domingos, de 10:00 a 14:00 h

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